¿Por qué hay gente a la que no le gustan los gatos?




Recientemente un informe indicaba que las personas a las que les gustan los gatos son más inteligentes. Más allá de la veracidad de esta afirmación, es claro que hay personas que prefieren a los perros como mascotas y otras a los gatos.

 

¿Por qué  hay gente a la que no le gustan los gatos?

Incluso se ha podido determinar que los gatos se acercan más a las personas a las que no les gustan, ya que les atrae esa indiferencia. El hecho de que no se acerquen a acariciarlos, su lenguaje corporal y hasta su indiferencia, es lo que más  los atrae.

Se sabe que los gatos tienen un código de aproximación  diferente al nuestro, por lo general no les gusta n las personas que los acarician con mucha efusividad, sobre todo cuando recién las conocen.

Recordemos que el gato era considerado una divinidad en Egipto, simbolizado en la diosa Bastet que era justamente la protectora del hogar. Según esta tradición ancestral, esa es la función de los gatos: proteger el hogar. Pero a diferencia del perro que nos protegen físicamente, se dice que ellos lo hacen a un nivel más espiritual e interno. Son capaces de defendernos de las influencias no físicas que nos podrían herir a nuestro alrededor, nos defienden de la negatividad.

Se sostiene así que aquellas personas que rechazan a los gatos, en realidad tienen un profundo temor a todo el mundo sutil que se esconde tras lo material.

Otro dato curioso entorno a los felinos es que el antropólogo Nicholas J. Saunders estudioso de las creencias sobre el gato, a lo largo de la historia, relaciona al gato con la mujer; con el potencial creativo, fértil y sexual.  Asi es que el gato como metáfora del sexo femenino aparece reflejado en la Literatura desde Guillermo de Aquitania hasta Rubén Darío.

Por otra parte, Marie-Louise Von Franz en su libro “La gata” analiza desde una perspectiva psicológica junguiana  un cuento popular, del mismo título, confirmando que el gato representa el ánima o arquetipo femenino, fuente de la creatividad y presente en la psiquis, tanto de hombres como de mujeres.

Además en la Edad Media, cuando el patriarcado alcanzó su esplendor, los valores femeninos fueron atacados, reprimidos y censurados. Miles de mujeres y gatos inocentes fueron quemados en la hoguera.

Existe una palabra específica para designar la fobia a los gatos, la ailurofobia. Uno de los personajes famosos que sufría de esta fobia fue Napoleón Bonaparte. Pero existen otras razones también por las que algunas personas no toleran a estos animalitos. Por ejemplo alergias, algunas personas son alérgicas a los gatos y no pueden acercase a ellos.

Pueden tener desde manifestaciones leves hasta verdaderos ataques de asma. Una solución podría ser mantenerlos encerrados en una habitación mientras las personas alérgicas permanezcan en un hogar en el que habitan estos felinos.

Otros motivos pueden ser que los gatos cazan aves, que alguien haya sido agredido o mordido por un gato, que ensucian los jardines o el interior de las casas, que son demasiado independientes y huidizos, entre otros. Lo cierto es que así como existen los detractores de este animal hay quienes son sus principales defensores e incluso existen clubes y sitios dedicados puramente a los amantes de los gatos.


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