¿Por qué nos gusta tanto el café? La respuesta, en los genes



El café
El café

Un reciente estudio que abarcó la observación de decenas de miles de genomas humanos, permitió identificar seis variantes genéricas asociadas con el consumo habitual de café.

Se trata de la información genética que permite explicar por qué las personas tienen diferentes respuestas a la infusión.

“Como los estudios genéticos previos sobre el tabaquismo y el alcohol, esta investigación es un ejemplo de cómo la genética influye en algunas conductas cotidianas”, señalaron los autores del estudio, del Hospital de Brigham.

Para arribar a estos resultados, se sumaron los datos de 28 estudios sobre más de 120.000 bebedores de café, considerando su consumo en cantidad de tazas por día, junto a un mapeo genético.

Se sabía ya de dos genes asociados con el metabolismo de la cafeína, pero la nueva investigación determinó la existencia de otros dos sitios del genoma relacionados con la forma en que el organismo procesa la cafeína. Las otras dos variantes identificadas influirían en la recompensa que la cafeína provoca en el cerebro.

Estas dos variantes nuevas tendrían efectos en el metabolismo del azúcar y la grasa.
Las personas con variantes genéticas que aceleran el metabolismo de la cafeína tenderían a beber más café porque su organismo lo procesa más rápido. Esto explica por qué algunas personas están bien con cuatro tazas y otros apenas pueden tomar una.

Seis de las ocho variantes de los genes identificados correspondían específicamente a la cafeína, no al café, si bien el café es la principal fuente alimentaria de cafeína.

Cabe señalar que los genes no son los únicos factores que influyen en el consumo de café. También son importantes las influencias sociales y ambientales.

Se explicó que en un portador de las ocho variantes, la genética explicaría sólo el consumo de entre media y una taza extra de café por día.

Estos datos son de interés para saber qué cantidad deberíamos consumir por día. “Algunas personas padecen excitación o no pueden dormir si consumen demasiada cafeína y comienzan a reducir esa cantidad para adquirir un hábito saludable que les permita equilibrar los efectos placenteros y adversos de la cafeína”, dijo otro autor del estudio, Rob M. van Dam, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad Nacional de Singapur y del Sistema de Salud de la Universidad Nacional, Singapur.

“Esto sugiere que no existiría una dosis óptima de cafeína que se le pueda recomendar a todos. Los consumidores deberían vigilar la respuesta a la cafeína y reducir el consumo si tienen problemas”, agregaron.

Existe evidencia científica que relaciona el consumo de café con la protección ante ciertas enfermedades, como el Parkinson, la enfermedad hepática y la diabetes tipo 2. No obstante, otros estudios le atribuyen efectos adversos, como el cáncer, las cardiopatías y las complicaciones del parto, si bien es necesario ampliarlos.


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