¿Por qué se produce la aurora polar?




En los polos, en determinadas épocas del año, es posible disfrutar de un espectáculo natural único, se trata de la aurora polar – llamada boreal o austral de acuerdo a la zona donde se produzca –.

Es un fenómeno que se manifiesta como luces de colores y luminiscencia en el cielo nocturno, que es característico de zonas polares, aunque pueden eventualmente aparecer en otras partes del mundo, particularmente en Europa se ve una coloración rojiza en el horizonte. El nombre proviene de Aurora, la diosa romana del amanecer.

 

¿Por qué se produce la aurora polar?

La aurora polar puede ser divisada entre septiembre y marzo en el hemisferio norte (aurora boreal), y entre marzo y septiembre en el hemisferio sur (aurora austral).

Pero, ¿por qué se produce este fenómeno atmosférico? Vamos a la explicación. Estas luces se generan cuando una eyección de masa solar choca con la Magnetósfera de la Tierra, la magnetosfera es un campo magnético que rodea a la Tierra, generado por su núcleo, que tiene forma de esfera, como si un globo de vidrio envolviera al planeta, conformado por líneas invisibles que van desde y hacia los polos.

Cuando esta masa solar impacta con la esfera magnética, esas radiaciones solares – llamadas también vientos solares –se desplazan a través de dicha esfera.

En uno de los polos, durante la época del año indicada y por las noches, se almacena dicha energía hasta que se dispara en forma de radiaciones electromagnéticas sobre la ionosfera terrestre, generando el maravilloso efecto visual que conocemos como aurora polar.

Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que van mutando, así puede comenzar como un arco alargado que se va extendiendo en el horizonte, luego puede variar su brillo, o formarse ondas o rizos a lo largo del arco y también estructuras verticales que se parecen a rayos de luz muy alargados y delgados.

En otros momentos, se visualizan bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente por el horizonte, y todo el espectáculo dura desde pocos minutos a algunas horas.

Los colores que vemos de las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas alcanzan, así por ejemplo el oxígeno otorga colores verde o amarillo a rojo, mientras que el nitrógeno es el responsable de los colores azules. El helio ofrece el rojo o púrpura de los bordes más bajos de las auroras y de las partes más externas curvadas.

Dado lo remoto de estas latitudes donde es posible ver las auroras polares, no es habitual que alguien las presencie, pero quienes alguna vez tengan esa oportunidad, seguramente vivirán una experiencia inolvidable.


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