¿Por qué algunos medicamentos deben consumirse en ayunas y otros no?




Seguramente, muchas veces habrás escuchado de tu médico la recomendación de consumir algún medicamento en ayunas, o bien luego de haber ingerido algo, también a veces alejado de las comidas.

Esto se debe a que la amplia mayoría de los medicamentos que hoy consumimos, se nos indican por vía oral, es decir, que su comportamiento será similar al de los alimentos y los principios activos serán absorbidos en el tracto digestivo.

 

¿Por qué algunos medicamentos deben consumirse en ayunas y otros no?

Es por eso que la indicación médica de cómo debemos tomar cada medicamento se realiza en base al tipo de droga en cuestión, y las mejores condiciones para su absorción. Por eso, es importante respetar estas indicaciones.

Ocurre que algunas drogas son bastante agresivas con nuestro estómago, y entonces al ingerir algo liviano, ayudamos a amortiguar su impacto y que no nos sintamos tan mal. Pero otras drogas, en cambio, es preferible que no se mezclen con determinados alimentos.

Algunos de los medicamentos más comúnmente consumidos son los llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno o paracetamol, se consumen mejor con los alimentos. Esto se debe a que los AINE inhiben la producción de prostaglandinas  (compuestos que promueven la inflamación) pero, sin embargo, es necesaria la acción de las prostaglandinas para proteger al estómago de su propio ácido.

Dado que muchas personas necesitan consumir AINE en forma permanente por alguna dolencia crónica, se debe seguir con rigurosidad la indicación de consumir algún alimento antes de medicarse, dado que de lo contrario, a largo plazo pueden surgir problemas en el tracto digestivo como úlceras estomacales o acidez crónica.

También se presenta el caso de algunas drogas, como los retrovirales utilizados en el tratamiento del VIH – Sida, que se ha comprobado que funcionan notablemente mejor cuando actúan en un ambiente ácido, por lo que no conviene tomarlos con alimentos no ácidos, en cambio trabajan mejor si se los toma con alimentos o bebidas muy ácidas como las bebidas cola, por ejemplo.

Hay otros ejemplos de drogas que se disuelven mejor en un medio ácido, como los antibióticos comunes, razón por la cual la indicación es alejar la toma de las comidas, es decir, tomar el medicamento dos horas antes o dos horas después de comer. En este caso, no pasa nada si se toma el medicamento con la comida, pero sí se retardará su absorción.

Además, existen algunos ejemplos donde es necesario respetar las pautas médicas para lograr resultados. En el caso de los suplementos de hierro, suele recomendarse su ingesta con un vaso de zumo de naranjas, pero alejado de comidas, en especial de lácteos. Es que el calcio inhibe la absorción del hierro en el intestino, mientras que el ácido ascórbico – la famosa vitamina C de la naranja – la propicia.

Pero atención, porque en cuanto a los cítricos, hay que tener cuidado con el pomelo, una fruta muy saludable pero que sin embargo, interactúa negativamente con numerosos medicamentos, razón por la cual quienes toman medicación de forma crónica, deben tener cuidados en su consumo.

En efecto, una enzima del pomelo afecta a la concentración terapéutica, es decir a la biodisponibilidad, de una amplia variedad de drogas. Esto significa que literalmente, cambia la dosis de la droga en sangre, concentrándola o disminuyéndola, pero alterando el efecto que buscamos con el fármaco e incluso ocasionando reacciones tóxicas graves.

El pomelo interactúa con drogas antihipertensivas, antihistamínicos, reductores del colesterol, medicación psiquiátrica, drogas inmunosupresoras, bloqueadores del canal de calcio, drogas para tratar la impotencia sexual, tolbutamida (droga para tratar la diabetes tipo II). Por todo ello, consulta con tu médico si puedes consumir pomelo habitualmente en caso de que tomes medicación en forma permanente.


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