Bostezo – ¿Por qué bostezamos?



El bostezo - ¿por qué se bosteza?
El bostezo - ¿por qué se bosteza?

Hasta hoy se han logrado avances increíbles en investigación científica y desarrollo tecnológico… Sí, hay que felicitar a los grandes estudiosos por lograr grandes hazañas, pero digo y me pregunto: ¿El hombre fue capaz de viajar al espacio y al mismo tiempo no saber concretamente por qué simplemente bostezamos?

La ciencia no ha podido determinar con exactitud la razón por la cual bostezamos. Pero esto no quiere decir que nada se sepa al respecto. Lo que quiere decir es que no se ha llegado a una conclusión definitiva. Acompáñeme a observar un poco de que se trata el bostezo:

Una gran cantidad de animales vertebrados tienen esta capacidad, hasta se sabe que un feto humano en desarrollo es capaz de bostezar. El bostezo es un acto semi-involuntario (no se puede evitar) en el cual el maxilar inferior y superior consiguen una considerable apertura, dicha apertura permite la entrada de gran cantidad de oxígeno y una relajación muscular facial, al mismo tiempo que los ojos se cierran y lagrimean, mientras tanto en el interior de los oídos las trompas de Eustaquio se expanden. La intensidad y duración del bostezo puede variar, así como también el intervalo de tiempo entre bostezo y bostezo. Se producen en momentos puntuales como: cuando estamos cansados, aburridos, fatigados, ansiosos o cuando alguien a nuestro alrededor bosteza.

No se ha encontrado una razón definitiva para esta “pauta fija de acción”, ni tampoco una utilidad concreta dentro de los seres humanos en la actualidad. Aparentemente es un comportamiento instintivo que ha permanecido hasta entonces, lo que se conoce como “residuo genético” (desempeño instintivo que en el pasado sirvió de utilidad y que ahora ya no).

Algunas hipótesis sostienen que la apertura de nuestra boca al bostezar produce una gran ingesta de oxígeno. La cual va a nuestro torrente sanguíneo y en consecuencia oxigena y refresca nuestro cerebro. Para comprobar esto, se han colocado paños fríos sobre las cabezas de sujetos de prueba. Se detectó la disminución de la cantidad de bostezos con respecto a personas con paños calientes. Esto indica que hay una relación aparente entre el bostezo y la temperatura de nuestro cerebro. Pero esta conclusión no es del todo satisfactoria ya que se encuentran indagaciones en la que indican que el bostezo constituye una respuesta ante los estados de estrés e insomnio. Como aviso y alerta para los momentos de relajación ante los posibles peligros. Dicha respuesta puede complementarse con la anterior objetando sobre la idea de que refrescar nuestro cerebro nos mantiene despiertos.

Cuando una persona bosteza, generalmente la persona que está a nuestras cercanías tiende a bostezar (si hay contacto visual). Lo que genera un efecto de contagio. Esto se debe a la sugestión o empatía, pero no determina una respuesta fundamental. Se trata de algo más que una simple conducta imitativa. Por esta razón se cree que tal efecto de contagio se debe a un consenso en el cambio de estado. Indicando los tiempos de descanso y actividad sincronizados entre pares.

Aun así no se sabe con exactitud la razón por la cual se produce el bostezo, solo se puede llegar a conclusiones difusas. Tendremos que esperar hasta encontrar una respuesta del todo satisfactoria y así quedar conformes.

Espero que no haya bostezado mientras leía este artículo…


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