¿Por qué puede cambiar nuestro estado de ánimo?




No se sabe exactamente si es una tendencia de cada personalidad, pero lo cierto es que nuestro estado de ánimo puede variar notablemente incluso durante el mismo día.

Aparentemente los cambios provienen de razones muy profundas, pero se han comprobado varios factores que tendrían influencia en cómo nos sentimos. Existe incluso un trastorno, el trastorno bipolar, que hace que las personas pasen de estados de euforia a depresiones muy profundas, lo que los hace tomar decisiones impulsivas sin pensar.

¿Por qué puede cambiar nuestro estado de ánimo?

Aunque no todos llegamos a este extremo, sí es cierto que  muchas de nuestras decisiones están influenciadas por el estado de ánimos que estamos atravesando. Lo segundo es que nuestro esta de ánimo muchas veces cambia sin que tengamos muy en claro por qué razón.

El humor determina en general el placer de lo que hacemos, así si estamos de buen ánimo hasta una tarea desagradable la podemos llevar a cabo sin inconvenientes. Por el contrario, si estamos de mal humor cualquier cosa que tengamos que hacer nos va a resultar insoportable. Incluso una decisión que tomamos en un momento de buen ánimo, al día siguiente nos puede resultar descabellada, solo porque nuestro estado de ánimo cambió.

A través de estudios científicos se pudo comprobar que existe lo que se llama “dependencia de nuestro estado de ánimo”; es decir que si aprendemos algo cuando nos encontramos en determinado estado de ánimo lo recordaremos mejor cuando nos volvamos a sentir así. Asi cuando estamos tristes recordamos mejor los episodios de nuestra vida en los que también nos hemos sentido apenados. Nuestro estado de ánimo determinará qué información podrá acceder a nuestro cerebro con más facilidad.

El estado de ánimo  consiste en la percepción del estado de activación de nuestro cerebro, lo que percibimos es la combinación  de la energía y la tensión que experimenta nuestro cuerpo. La energía está regulada entre otras cosas por el ritmo cicardiano y está comprobado que los períodos en los que experimentamos una menor energía es justo después de levantarnos, luego cerca de las cuatro de la tarde y entre las nueve y las once de la noche.

Incluso estos estudios pudieron revelar que un mismo problema era considerado muchísimo más grave en los momentos de más baja energía, es decir cuando estamos cansados. Otro factor que incide en la carga de energía son las horas de sueño, cuando dormimos poco o mal nuestro nivel de estrés aumenta considerablemente.

Otros factores determinantes son el ejercicio y la alimentación, que inciden en el nivel de energía y  por lo tanto repercuten en nuestro estado de ánimo. Este también está influenciado por el nivel de tensión.

La tensión que provoca una determinada situación depende de cómo la interpretemos, es decir a la importancia que le damos a lo que ponemos en juego en cada situación, junto al control que creemos que tenemos sobre la misma.

Es decir una de las maneras de modificar nuestro estado de ánimo es reinterpretando la situación, dándole otro sentido o significado. Otra estrategia que podemos poner en práctica de manera sencilla es modificar nuestro vestuario. Muchas veces nos vestimos de acuerdo a nuestro estado de ánimo, pero lo ideal sería actuar a la inversa: cuando peor nos sentimos deberíamos vestirnos en forma más cuidadosa y arreglada.


Sea el primero en comentar

Deje una respuesta

Su dirección de E-mail no será publicada.


*