¿Por qué cantamos bajo la ducha?




¿Quién puede tirar la primera piedra, y no declararse culpable? Todos algunas vez, quizá casi sin darnos cuenta, nos hemos puesto a cantar a viva voz mientras tomábamos una ducha, como si estuviéramos ante un multitudinario auditorio.

La ciencia tiene respuesta para todo – o al menos lo intenta – y también se ha determinado algunos factores que pueden influir en el hecho de que la mayoría de las personas se siente –  al menos alguna vez – tentada a cantar bajo la ducha cual Gene Kelly.

 

¿Por qué cantamos bajo la ducha?

Parece que todos amamos oír nuestra voz al cantar bajo la ducha. Ocurre que el particular espacio de la ducha, actúa como un ecualizador de bajo presupuesto, pues modifica nuestra voz y la hace más potente y agradable. Esto se logra a través de tres efectos: volumen, bajos y reverberaciones.

El sonido llega a nuestros oídos de dos maneras: una es en forma directa, y la otra es mediante el reflejo que nos llega, al rebotar las ondas sonoras con las superficies. Los baños suelen ser superficies con pocos elementos y sus paredes recubiertas de azulejos, cuya superficie lisa y dura, absorben muy poco sonido y es así que éste permanece más tiempo en el aire, rebotando entre las paredes hasta que se desvanece. Eso hace que en un espacio reducido como el de la ducha, la voz se oiga mucho más intensa y potente.

La reverberación es ese fenómeno producido por la reflexión del sonido en cualquier superficie, con las ondas sonoras reflejadas rebotando en el pequeño espacio del baño, algunas de ellas logran viajar más lejos hasta que llegan a tu oído. Esto estira los sonidos que oyes, fenómeno conocido como reverberación – algo parecido al eco – pero al tratarse de espacios pequeños, lo que hace que tu voz suene diferente, enriquecida y con más fuerza.

El temblor en tu voz producido por múltiples reflexiones o reverberaciones de ondas sonoras, agrega otro beneficio: ayuda a nivelar el tono, algo útil si equivocas la nota y desafinas. Los bares de karaoke generalmente utilizan reverberaciones electrónicas, para ayudar a que los cantantes aficionados suenen mejor.

Finalmente, otro efecto más se suma al sonido en la ducha, el de funcionar como una caja de resonancia. Esto significa que algunas frecuencias de sonido, se ven naturalmente amplificadas.

En una ducha promedio, la frecuencia de resonancia principal es de 100 hertz, con algunas mayores y múltiplos de 100 (200, 300, 400, etc.). Estas frecuencias caen en los tonos bajos de la voz humana, que va de los 80 a los 10.000 hertz.

La amplificación de bajos natural de tu ducha, le otorga a tu voz un sonido más profundo e intenso.
Con todo esto, cualquiera que cante en la ducha, sonará mejor que en cualquier otro lado, lo cual nos tienta a sacar a relucir nuestra veta artística mientras nos bañamos. Así que ya sabes, no dejes que nadie te cohíba, y no dudes en sentirte una estrella pop en tu próxima ducha.


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