¿Por qué es de mala educación poner los codos sobre la mesa?




Los llamados “buenos modales”, son comportamientos socialmente aceptados en una determinada cultura. Se basan en normas de convivencia, tradiciones arraigadas o simplemente en modas.

El ritual de reunirse entre dos o más personas a comer alrededor de una mesa probablemente sea uno de los espacios en donde más abundan los protocolos a seguir, y donde hay que exponer los buenos hábitos, para demostrar respeto hacia los demás.

En la interacción con los demás comensales, se deben cuidar los movimientos del cuerpo, de las manos y principalmente de los codos: apoyar los codos sobre la mesa es considerado –en la mayoría de las culturas- un acto de mala educación. ¿De dónde proviene esta costumbre? ¿Por qué no debemos caer en la tentación de reposar esta parte del cuerpo en la mesa?

En este artículo te contamos dos teorías que te ayudarán a responder estos interrogantes.

 

Razones por las que apoyar los codos en la mesa es de mala educación

 

#Teoría I. Banquete medieval

Los primeros antecedentes sobre normas de protocolo y de comportamiento, se remontan a la Edad Media. En el año 1530, el escritor holandés Erasmo de Rotterdam, publicó una recopilación de pautas sobre la importancia de los buenos modales en la mesa.  Se llamó “De Civilitate morum puerilium” (De la urbanidad en la manera de los niños), y representó el primer tratado de buenas costumbres destinadas  -en este caso- al aprendizaje de los niños.

Durante la época medieval, la alta nobleza y los dueños de las tierras vivían en los grandes castillos. Allí no había comedores tal como conocemos en la actualidad. Las mesas donde se realizaban los banquetes eran tablas colocadas sobre caballetes y cubiertas por un enorme paño de tela. Los comensales acostumbraban a sentarse sólo de un lado de la mesa y no se les permitía colocar los codos encima de ella, ya que podían inclinar o torcer la tabla; por lo cual esto estaba estrictamente prohibido.

De allí según algunos historiadores surgiría la costumbre que se aplica hasta nuestros días.

#Teoría II. Espacios reducidos

La segunda teoría no se aleja muchos años de la actualidad. A principios del siglo XX, en la época de nuestros abuelos y bisabuelos, las familias eran muy numerosas; y las mesas no eran lo suficientemente grandes como para garantizar la comodidad de todos los miembros de la familia. Así, durante las comidas, al estar todos reunidos, si uno de los comensales colocaba los codos sobre la mesa, estorbaba a quien se sentaba a su lado. Por este motivo se consideraba una regla esencial el mantener los codos a los costados, lejos de la mesa. Sí se permitía apoyar las muñecas y los antebrazos en el borde de la mesa, para poder utilizar correctamente los cubiertos.

En la actualidad los buenos modales a la hora de comer no se siguen como antaño, al pie de la letra, pero existen algunos vestigios de aquellas costumbres que se han adaptado y logrando llegar hasta nuestros días. Los codos –en el lugar que corresponde- es una de ellas.


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