¿Por qué las personas comienzan a fumar?




En innumerables ocasiones leemos textos que hablan acerca de los perjuicios que representa fumar y las consecuencias nocivas que puede traer en nuestra salud. La idea del presente artículo es abordar una problemática relativa a la actividad de fumar pero haciendo especial hincapié en las causas que llevan a una persona a hacerlo. Para ello, proponemos el siguiente interrogante: ¿Por qué una persona comienza a fumar? Entérate leyendo el siguiente artículo.

Vale reconocer en este sentido que la mayoría de las personas comienza a fumar en su adolescencia, una etapa de la vida en la que se da rienda suelta a la curiosidad. El por qué es difícil de descifrar, pero es preciso entender que aquellos seres que tengan padres o amigos que fumen son más propensos a hacerlo ya que toman esta actividad con mayor naturalidad.

Aunque asumir esta cuestión no resulte agradable, la publicidad ejerce una suerte de presión incesante en relación a fumar. Hoy, muchos de esos anuncios están prohibidos ya que se han advertido en demasía los riesgos de esta actividad, pero no podremos nunca definir a ciencia cierta si esas propuestas publicitarias del pasado no influyen aún hoy en la ciudadanía. En otras palabras, ¿quién nos ha hecho creer que fumar es “chévere” o haciéndolo “estamos en onda”?

Cuando una persona es adolescente está sujeta a innumerables presiones, entre las cuales se destaca el hecho de tener actitudes adultas. Claro que esta es una presión infundada pero no son pocos los adolescentes que la sienten y entienden que el mundo está esperando de ellos una actitud madura. Allí es cuando muchos consideran a la actividad de fumar una situación potable por medio de la cual los demás los sentirán personas mayores.

En otras circunstancias y bajo presiones totalmente disímiles, muchos son los adultos que comienzan a fumar. En cada caso particular existirán motivaciones diversas, pero lo cierto es que entre ellas se destacan el alto nivel de presión que viven muchas personas en la actualidad. Algunos adultos entienden que el fumar un cigarrillo les permitirá encontrar la tranquilidad que no consiguen en el plano laboral, familiar, profesional o de otra índole.

Para concluir, no podemos obviar que una persona que prueba el tabaco no necesariamente se hará adicta a la nicotina; así como tampoco podemos dejar de admitir que todos y cada uno de nosotros estamos expuestos a hacernos adictos. Hay personas que deciden fumar con mesura y pueden controlar el vicio al tabaco, otras, por el contrario, no controlarán esa actividad y la necesidad de fumar comenzará a darse en términos psicofísicos.


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