¿Por qué se produjo la caída del imperio romano?



¿Por qué se produjo la caída del Imperio Romano?
¿Por qué se produjo la caída del Imperio Romano?

Los grandes hechos y procesos históricos nunca tienen una sola causa, son multicausales. Este es el caso de la caída del Imperio Romano cuya decadencia comienza en el siglo III y culmina con la invasión de Roma por los germanos en el año 476.

Una crisis es un período de cambios y transformaciones en el que lo viejo es cuestionado pero no desaparece del todo. Sino que se transforma en algo nuevo y diferente. Esto es lo que ocurrió en Roma a partir del siglo III cuando la capital comenzó a perder su tradicional autoridad como centro del Imperio y las provincias adquirieron cada vez mayor autonomía. El Imperio era muy grande y difícil de controlar. Cada uno de los ejércitos regionales trataba de imponer a sus generales como emperadores. Lo que provocó conflictos internos y aumentando la debilidad de Roma.

Frente a la inseguridad provocada por la crisis del siglo III, las actividades comerciales y artesanales comenzaron a detenerse. Muchas ciudades romanas, que vivían de la recaudación de impuestos al comercio, comenzaron a despoblarse. Roma ya no conquistaba más, estaba a la defensiva y al no haber nuevas conquistas se perdió una de las principales fuentes de las riquezas imperiales. Los esclavos se tornaron escasos y por lo tanto más caros.

Ante la crisis, muchos propietarios rurales liberaron a sus esclavos. A estos ex esclavos se los llamó colonos y fueron la base de este sistema que consistía en la entrega de una porción de tierra, elementos de labranza y una parte de la cosecha para el mantenimiento del trabajador y su familia. A cambio el colono debía pagar fuertes tributos al dueño de la tierra. Dentro de la propiedad había también artesanos que producían lo necesario para la comunidad. Esto llevó a que las grandes propiedades se autoabastecieran y se apartaran de los circuitos comerciales. Allí el propietario se fue convirtiendo en un soberano que gobernaba su región y a sus colonos. Este sistema perjudicó seriamente al Imperio.

La reorganización del Imperio

Cuando a fines del siglo III Diocleciano se propuso reorganizar el Imperio, se le ocurrió una nueva forma de gobierno: lo dividió en dos regiones: la oriental y la occidental. El Imperio pasaría a estar gobernado por dos Césares, con poder militar, y dos Augustos, con poder político. A este sistema se lo llamó “tetrarquía”, gobierno de cuatro.

La tetrarquía no solucionó los problemas y siguieron las luchas internas hasta que en el 324 Constantino se proclamó emperador único. El nuevo gobernante fundó en Bizancio (actual Turquía) la nueva capital del Imperio Romano. Inauguró una política de tolerancia con el cristianismo adoptando él mismo esta religión. Esto dio un gran impulso a su difusión.

El emperador Teodosio, quien al morir dejó como herencia el Imperio a sus dos hijos. A Honorio le cedió el Occidente y a Arcadio, el Oriente. Esta división terminó de debilitar al Imperio. Nuevas invasiones exteriores como la de los godos, vándalos y burgundios, que ocuparon la Galia (Francia), Hispania (España) e Italia, dieron el golpe de gracia a lo que quedaba de la gloria de Roma.

En el año 410 el rey visigodo Alarico ocupó y saqueó Roma. A partir de entonces se sucederán las invasiones. Hasta que en el 476 el último emperador de Occidente, Rómulo Augusto, fue depuesto por el germano Odoacro. La caída del Imperio Romano de Occidente se concretaba con un emperador que llevaba el nombre de uno de los fundadores de Roma. El Imperio de Oriente sobrevivirá en Bizancio hasta la invasión turca de 1453.

Con la caída del Imperio Romano de Occidente en el 476 se inicia la Edad Media. Y termina con la caída del Imperio Romano de Oriente en 1453. Entonces comenzará la Edad Moderna, pero esa es otra historia.

Fuente:elhistoriador.com.ar


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