¿Por qué se produjo la revolución francesa?



La Revolución Francesa
La Revolución Francesa. El 14 de julio de 1789 el pueblo tomó la fortaleza de la bastilla

Las causas de la revolución francesa son complejas y variadas, ya que intervinieron factores políticos, económicos, sociales e ideológicos.

Francia, en la que desde 1774 gobernaba de forma absoluta y por derecho divino Luis XVI, se hallaba sumida en una profunda crisis en la década de 1780.

La sociedad previa a la revolución francesa

La sociedad francesa pre-revolucionaria era estamental. La nobleza y el clero eran los estamentos privilegiados; apenas suponían el 1% de la población, pero detentaban el poder político y social. Además estaban apegados a sus derechos señoriales y exentos del pago de impuestos.

El Tercer Estado aglutinaba a la mayoría de la población (el 99%). Dentro de él, había grandes diferencias de estatus y riqueza. La burguesía, enriquecida por el desarrollo del capitalismo en la industria y en el comercio, trataba de comprar cargos y títulos nobiliarios. Esto les aportaban riqueza. Aunque no tuviera aún conciencia de clase, la burguesía rechazaba la sociedad tradicional, los privilegios y el absolutismo. Aspiraba a intervenir en el gobierno de la nación, alentada por las ideas ilustradas y el ejemplo de la Guerra de la Independencia americana.

Era una sociedad esencialmente rural. Los campesinos suponían el 80% de la población y estaban agobiados. Excesivos impuestos que pagaban al rey —la talla, la gabela—, derechos feudales al señor —rentas y las odiosas corveas— y el diezmo a la Iglesia. Las crisis económicas eran constantes desde 1763, motivadas por las continuas y largas guerras y la mala administración. Pero la crisis de 1788 agravó la situación.

La crisis de 1788

las malas cosechas trajeron escasez de alimentos y hambre. Así como el descenso generalizado de los precios agrícolas que la nobleza terrateniente intentó compensar aumentando los tributos. Todo ello generó disturbios y protestas de los campesinos. Los artesanos y obreros de las ciudades se habían empobrecido también a causa de la crisis económica. La crisis vino acompañada del hambre, paro y frecuentes motines de subsistencia.

El descontento era general. A ello hay que sumar las críticas que hacían a los pensadores de la Ilustración —Montesquieu, Voltaire, Rousseau y los enciclopedistas—. Principalmente al absolutismo real y al gobierno que se mostraba incapaz para hacer frente a los problemas de Estado. También criticaban a la Iglesia.

Pero la causa fundamental para el estallido de la Revolución francesa fue la crisis financiera. Desde 1783 las finanzas se hallaban en una situación crítica debido a los enormes gastos de la Corte. Principalmente los costes de la guerra de los Siete Años. También el pago de los intereses de la enorme deuda por los préstamos a los colonos. Esto se produjo durante la guerra de la Independencia de Estados Unidos (1775—1783).

La monarquía francesa se vio obligada a tratar de reducir la inmunidad de la nobleza en lo relativo a los impuestos. El objetivo fue sanear la Hacienda y hacer frente a la crisis. Pero la hostilidad de la nobleza y el clero ante la reforma fiscal y social hizo fracasar los sucesivos intentos de los ministros reales (Turgot, Necker, Calonne y Brienne) para eliminar los privilegios fiscales y racionalizar el sistema de tributos. Luis XVI se mostró indeciso e incapaz ante la situación.

 

 

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