¿Por qué se denomina “luna de miel” al primer viaje de los recién casados?




Pocos ritos están tan extendidos en el mundo entero como las bodas, incluso es curioso que habiendo tantas y tan variadas culturas en el planeta, la ceremonia suele guardar muchas similitudes en todas las latitudes donde se la celebra. Estos ritos y costumbres provienen de diferentes épocas y culturas. Tal es el caso de la luna de miel, el primer viaje de la pareja recién casada, que se realiza en muchos países, particularmente de Occidente.

 

¿Por qué se denomina “luna de miel” al primer viaje de los recién casados?

El vestido blanco, el ramo de flores, los anillos, son algunas de estas tradiciones. También lo es la luna de miel, aunque al principio no incluía ningún viaje. El turismo, en tanto costumbre de viajar por placer, es mucho más moderno. Surgió en las clases aristocráticas en el siglo XIX, y no fue sino hacia el final de este siglo que la costumbre de salir de vacaciones se extendió a las clases populares. Particularmente, se hizo costumbre que los novios viajen solos unos días, a vivir sus primeras experiencias románticas solos, como esposos, en algún contexto agradable y descansando del trajín de los preparativos de la boda.

En principio, fue costumbre de los recién casados pertenecientes a casas reales y la aristocracia, que visitaban a familiares u otros miembros de la realeza o nobleza, que no hubieran podido acudir a la boda.

Pero en sus principios, la “luna de miel” no se refería en sus orígenes a ningún viaje, sino al periodo de un mes lunar que transcurría desde celebrado el matrimonio.

Muchos pueblos de origen celta, tenían una costumbre ancestral: la de de preparar una bebida llamada aguamiel, consistente en agua con miel, fermentada durante cierto tiempo en una vasija, que se daba de beber a los recién casados, pensando que les proporcionaría energía para concebir al primogénito en ese período del primer mes lunar.

Pero existe además un proverbio árabe que reza: “La primera luna después del matrimonio es de miel, y las que le siguen, de absinto, o amargas, como el acíbar”. Hay que tener en cuenta que ‘la primera luna’ a la que hace referencia el proverbio es un mes lunar, que dura 28 días, en base al calendario árabe.


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